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Superando los “dolores” de la transformación digital

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Un escenario que afecta al 90% de las compañías del mundo.

A esta altura, como empresario, ha advertido la complejidad del proceso de transformación digital. Ya ha sufrido en carne propia que esto no es “soplar y hacer botellas”. Seguro que sí, porque esto está sucediendo en el 90% de las compañías del mundo. Y en estos tiempos de incertidumbre y de restricciones económicas ha llegado la hora de repensar cómo avanzar.

Es como si estuviéramos a la mitad de un gran río. No hay posibilidades de volver a la orilla anterior. Eso sería inconcebible en un mercado tan innovador como el que estamos viviendo en este tiempo. Pero la pregunta es cómo llegamos a la otra orilla. 

Algunos consejos prácticos, porque nosotros estamos constantemente trabajando con distintas empresas de distinto tipo y sector, en diversos países y vivimos con particular intensidad estos procesos de transformación digital. Somos testigos de primera mano. Y también somos protagonistas.

 

Miremos el plan de abajo hacia arriba

El primer consejo es aplicar las sanas reglas del Lean Management que tantos resultados han dado en la gestión empresaria al ámbito de la transformación digital.

Esas reglas indican que directivos y equipos de base tienen que consustanciarse en un solo equipo, para resolver los problemas uno por uno, allí en el terreno, en un day by day, con objetivos trimestrales, mensuales y quincenales que se tienen que ir cumpliendo para ir destrabando los mil y un problemas que se van presentando en la marcha. 

Ya no se puede decidir encerrados en un directorio el destino de la transformación digital de nuestra compañía. ¿Vamos a ir hacia un e-commerce o vamos a avanzar hacia un club de fidelización o vamos a aplicar inteligencia artificial?  Si no estás dispuestos a “bajar” y consustanciarte -embarrarte- con la problemática real de lo que está sucediendo en la base probablemente fracases en el intento. 

La base puede decirte lo contrario: “no, no, nada de club de fidelización porque todavía no tenemos ni siquiera ordenadas y segmentadas correctamente las bases de datos o todavía no tenemos implementado un CRM o si lo tenemos implementado lo tenemos utilizando lo al 10%” 

Allí es el momento para sentarse y tomar decisiones sobre la base de la realidad. Quién es el responsable? No para buscar culpables, sino para ofrecer capacitación si hace falta, si es necesario contratamos un asesor que ayude a apurar los procesos. }

Si ese responsable -probablemente desbordado por mil y una urgencias que también son importantes- necesita un presupuesto adicional, hay definir cuánto y hay que ver si lo aprobamos. 

Tal vez haya que marcar en cuánto tiempo queremos que se produzcan ciertas mejoras y no desentendernos, sino todo lo contrario: estar allí -cuerpo a cuerpo- junto con él, para avanzar. 

 

Implementemos E-commerce: OMG!

En lo que hace a e-commerce nosotros tenemos una experiencia muy sufrida.

El tiempo nos ha demostrado a todos los que nos estamos dedicando a la transformación digital que ya no hay grandes soluciones “mágicas” -o si las hay, aparece una en un millón- que se le aplican y de pronto ¡pum! despega el e-commerce y se potencia. 

Lo que hemos aprendido es que son procesos que llevan tiempo y que hay finalmente un “día a día” que supone ir mejorando el UX UI, la experiencia del cliente, ir probando con las distintas promociones hasta dar en la tecla, aplicar un sistema de automation para acompañar a los vendedores y comprobar que funcione para dejarlo estabilizado,  resolver problemas en los buscadores, resolver cómo el gran desafío de los carritos abandonados antes de cerrar la compra, revisar cuáles son los KPI que tenemos a nivel de Pay Media, cuánto estamos pagando por esos lead y ver si lo podemos optimizar. 

Y para eso hay que traer a todos esos equipos a directorio. Y preguntarles. Y comprometernos. Y definir responsables. Y definir presupuestos. Inclusive con un sistema de OKR: “próximo trimestre vamos a mejorar aquí, aquí, aquí, nos planteamos estos Key Result y vamos todos juntos a buscar realmente el cumplimiento de estos objetivos y estas mediciones que nos estamos imponiendo realizando las siguientes acciones” Y delimitarlas una por una para que no haya margen de duda.  

 

Nombremos al CTO

Mi último consejo. Cuando los directorios están muy ocupados en distintas urgencias y a su vez los equipos de base están abarrotados apagando los incendios, hay que decidirse y nombrar un responsable.

La figura técnicamente se llama CTO (Chief Transformation Officer). Es un responsable de transformación digital para que produzca el enlace y pueda estar sentado en directorio y a su vez bajando a hacer lead management con los equipos de base. La sugerencia es que sea alguien suficientemente joven como para no amedrentarse ante ninguna innovación tecnológica. Y que esté dispuesto a “correr la liebre” de esta frenética pero apasionante carrera por la vanguardia digital.

 

Una última observación

Tal vez leíste muy rápido este artículo asintiendo pero sin encontrar lo que estás buscando. ¡Alguien que te brinde la respuesta! 

Si ya te ha ocurrido muchas veces con capacitaciones, con artículos y con asesores, tal vez el problema esté en otro lado. Tal vez el problema es tu ansiedad. La transformación digital si quieres que sea exitosa. No es para ansiosos.

¿Pero por dónde arranco? ¿O cómo hago para sacar el proceso del pantano en el que estamos? Confecciona con la ayuda de todo tu equipo un mapeo de en qué punto estás en este río del que estamos hablando, en qué nivel está tu transformación digital y cuáles son tus pain points, digamos, en los cuales tenés que poner foco inmediato. Y costeá cuánto sale avanzar para resolver esos pain points en un plazo razonable.  

No vaya a ser cosa que estés con una visión muy macro, muy de horizonte y no tengas en claro lo que está pasando allí en tu día a día de la transformación digital. Y lo peor: que estés soñando con alcanzar la estrella polar, pero sólo tienes recursos para ir hasta la próxima estación.

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